Comunicación Interventricular: Una bomba de tiempo.
Por : Solange Gomez Medico Interno .
Hay ciertos trastornos y enfermedades que se suelen ver en la niñez, incluso a veces se nace con ellos, pero a medida que el individuo se desarrolla, en la mayoría de los casos estos desaparecen, como por ejemplo el asma infantil o la dermatitis atópica por mencionar algunos.
¿Pero
qué pasa cuando una patología presente desde el nacimiento no desaparece con el
tiempo y se vuelve un problema? En base a esta interrogante nace el presente artículo: comunicación
interventricular.
El tabique
interventricular es la estructura que separa los dos ventrículos del corazón,
su formación inicia en el desarrollo del embrión y este es vital para el
correcto funcionamiento del flujo sanguíneo desde los pulmones hasta el corazón.
Para
entender como funciona esto debemos saber el origen embriológico.
El tabique interventricular se forma
a partir de dos componentes principales:
1. Parte muscular (proximal).
Comienza a crecer desde el ápice del
corazón hacia arriba.
2. Parte membranosa (distal o superior).
Proviene de la fusión
de tejidos del tabique auriculoventricular, las almohadillas endocárdicas y el
septum conotruncal (tabique aórtico-pulmonar).
Es donde más comúnmente ocurren las comunicaciones interventriculares (CIV), ya que es un área más compleja en el desarrollo.
A mediados de:
Semana 4-5 del desarrollo
embrionario: comienza a crecer la parte
muscular.
Semana 7-8: se desarrolla la parte membranosa, fusionando estructuras del
tracto de salida del corazón.
El cierre completo
del tabique interventricular se logra cuando ambas partes (muscular y
membranosa) se fusionan
adecuadamente.
¿Entonces
que es la comunicación interventricular? Una falla a nivel del tabique, es decir la
presencia de un agujero en esta zona membranosa que se supone debe cerrarse
antes del nacimiento del bebé y que no se cerró.
·La sangre oxigenada del ventrículo izquierdo
pasa al ventrículo derecho a través del
orificio.
· Esto ocurre porque la presión
es más alta en el ventrículo izquierdo.
Dando como resultado un flujo anormal izquierda-
derecha.
Si dicho
defecto suele ser un agujero pequeño, por lo general suele pasar desapercibido
en el individuo, a excepción de algunos posibles síntomas leves, como la disnea
a sobre esfuerzo, o mareos, por mencionar algunos.
Si el
agujero es muy grande entonces tendremos síntomas más marcados como:
intolerancia al ejercicio, que la persona se canse fácilmente ante cualquier
actividad, soplo cardíaco persistente, palpitaciones, en fin, el mal no es
tener dicha anomalía a nivel del corazón, sino las consecuencias que trae tenerla,
debido a dos factores:
Tamaño de
la CIV y presión del flujo sanguíneo.
¿Hay
algún tratamiento?
Sí, lo hay.
Este dependerá de si hay síntomas, la severidad de estos y el tamaño del
defecto.
Si es un defecto
pequeño, lo recomendable es realizarse controles con el cardiólogo para de esta
manera realizar un seguimiento del caso y confirmar que no haya signos de
sobrecarga cardíaca ni pulmonar.
Si tenemos
síntomas de moderados a graves, ya el tratamiento es otro.
Iniciamos
con tratamiento farmacológico como:
- Diuréticos (ej. furosemida): para
reducir sobrecarga de volumen.
- Inhibidores de la enzima convertidora (IECA) (ej. Captopril): para disminuir la resistencia vascular y la
carga sobre el corazón.
- Digoxina (en algunos casos): para
mejorar la función cardíaca.
Cirugía cardíaca (cierre quirúrgico).
🔹 Indicada
cuando:
- La CIV es grande y no se ha cerrado espontáneamente.
- Hay fallo cardíaco, retraso en el crecimiento, o hipertensión
pulmonar.
- Persisten síntomas a pesar del tratamiento médico.
🔹 Procedimiento:
- Se realiza una cirugía a corazón abierto, cerrando el
defecto con un parche.
En caso de que
no se trate esta patología, al igual como en otras enfermedades tendremos complicaciones,
siendo en esta las más comunes: Endocarditis infecciosa, soplo cardiaco
persistente, crisis respiratorias frecuentes, entre otras.
¿Puedo
prevenirlo?
No hay
prevención como tal, pero si medidas para reducir el riesgo, tales como:
Cuidado
prenatal, no fumar ni consumir alcohol, controlar enfermedades base: lupus,
diabetes, hipertensión y poseer la ficha de vacunación completa entre otras.
En fin, como
cualquier otra dolencia, la misma debe abordarse de manera seria y responsable,
para que así el individuo pueda disfrutar de una mejor calidad de vida posible.
Kliegman, R., Geme, J.
S. (2024). Nelson Textbook of Pediatrics (22.ª ed.). Elsevier.
Capítulo: Cardiopatías congénitas.
Descripción completa de CIV: fisiopatología, clínica y manejo actual en
pediatría.
Manual AMIR de Pediatría (Edición
2023–2024)
Editorial AMIR. Tema: Cardiopatías
congénitas.
Resumen MIR-orientado con enfoque en preguntas frecuentes, diagnósticos y
algoritmos
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